La silla vacía.

Nick se encontraba trabajando en el estudio, estaba próximo a terminar el proyecto que le habían encomendado. Mientras trabajaba una dulce mezcla de música clásica sonaba a través de los parlantes de su computadora.

Su padre siempre le ponía obras de los grandes compositores del siglo XVIII. La obra que más disfrutaba eran las bodas de Fígaro, siempre le ponía creativo y de un excelente humor para trabajar.

Cada vez que escuchaba esta música recordaba una frase que su padre le mencionaba constantemente “Busca una mujer que disfrute de la música clásica, sin duda será una excelente compañera”, era un hombre muy sabio.

Emily también era gustosa de la música clásica, pero a diferencia de Nick ella disfrutaba más de las piezas de Beethoven, su favorita era Claro de Luna, aunque también disfrutaba mucho todas las sinfonías.

Emily estaba deleitándose con la novena sinfonía mientras preparaba una deliciosa cena, su madre le había instruido desde pequeña en arte culinario, y ella había aprendido todas sus recetas y secretos, inclusive llegó a mejorar el sabor de algunos de los platillos. Siempre que cocinaba algo suculento recordaba una frase que su madre solía utilizar mucho “El camino más corto al corazón de un hombre es por su barriga”, era una mujer muy sabia.

Estaba por terminar, solo añadió los toques finales, una pizca de esto, una pizca de aquello, y lo dejo cocer a fuego lento para que tomara un placentero sabor.

Después de un par de minutos, Emily apagó el fuego de la estufa, colocó la mesa y sirvió el sabroso platillo.
Nick miro la hora en el reloj que colgaba en su pared, ya era tiempo de cenar. Realizo un par de pequeños ajustes a su proyecto, y una vez que terminó se dirigió a la planta baja.

Atravesó con indiferencia el comedor yendo directamente a la cocina, de la alacena sacó una sopa instantánea, le puso agua y la introdujo en el microondas. Una vez que estuvo lista la vació sobre un plato hondo y se dirigió al comedor.

Emily se encontraba disfrutando de la cena que había preparado, contemplando con ojos tristes la silla vacía frente a ella.

Nick tomó asiento y comenzó a enrollar la sopa en el tenedor mientras miraba con aflicción la silla vacía frente a él.

Ambos sintieron una profunda soledad.

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El sonido del pasado.

El escuchó la grabación, no era como las otras que había escuchado, esta era diferente, una grabación que utilizaba algoritmos de combinación de sonido, conocido como sonido 3D, u holofonía.

La grabación comenzaba con el sonar unos pasos en una habitación, una dulce voz que recitaba un bello poema que había sido escrito hace ya mucho tiempo, claramente se podía percibir el andar de la joven de un lugar a otro, era como estar ahí, frente ella, cerrando los ojos se podía imaginar fácilmente el camino que trazaba con su voz.

Con el transcurrir del poema, comienza a escucharse el caer de la lluvia, cada gota golpeando con suavidad el lugar, una translación de espacio, ahora parecía que se encontraba en medio de un parque, la voz de la misma joven exclamo con alegría “John, ¡Está lloviendo!” después de ello se escucha la combinación de una risa masculina y femenina, y el rápido andar de dos personas caminando y brincoteando sobre los charcos que había formado la lluvia, “Ahí nos podemos refugiar” comenta la voz masculina, se podía escuchar cada paso, cada gota de agua golpear sus ropas y sus rostros, acompañado de las alegres risas de esos dos enamorados, el sonido de las gotas de lluvia disminuyo, parecía que los enamorados se habían refugiado bajo el manto de una marquesina.

El sonido volvió a cambiar de lugar, ahora se escucho el sonido de copas chocando, la voz de la joven entona una suave melodía, “Muchas gracias John, esta noche ha sido mágica”, mientras la voz masculina exclamó “Y aun no termina, amada mía, he de preguntarte algo” realiza una pausa breve e intencional, el sonido de la velas consumiéndose, la respiración contenida de ambos, y una bella música sonando de fondo, la voz continuo “¿Deseas casarte conmigo?”, Otra pausa aun más larga, casi se podía percibir el latir de dos corazones agitados en espera de una respuesta, la música seguía sonando, y él se sentía como si estuviera en medio de ellos, de pronto se escucha la voz de la mujer, demostrando una felicidad infinita “Si John… ¡Si quiero!” y un “Te amo” pronunciado al mismo tiempo por dos voces que emanaban una alegría incontenible.

Después de eso, la grabación termina abruptamente, y comienza de nueva cuenta a repetirse.

El hombre se quito los auriculares, y no pudo evitar derramar una lágrima, una lagrima que rodo por su mejilla y cayó en el gélido piso de la nave.

-Capitán, la nave pertenecía a John Fitzgerald, debe ser él- Comento el hombre cuya vestimenta gris resaltaba su grado de sargento, señalando el cuerpo que yacía sobre un sillón rojo – La nave dejo el puerto estelar de Marte hace tres años, con rumbo a la Tierra, parece que se quedo sin energía y a la deriva, hasta que nosotros la interceptamos, Capitán.

El capitán se limpio el rastro líquido que quedo sobre su mejilla, y comento – Lleva el cuerpo de este pobre hombre al depósito, revolcaremos la nave a la Tierra y entregaremos los restos a sus familiares.

John Fitzgerald había salido del puerto estelar de Marte a toda velocidad, las malas noticias habían llegado a sus oídos, pues su Esposa había contraído una extraña enfermedad y había caído gravemente en cama.

Al saber el estado de su Esposa, tomo la nave sin autorización y la piloteo por la negrura del espacio, el viaje de Marte a la Tierra duraba una semana, esto si ambos planetas se encontraban en su punto más cercano, cuando John salió, se encontraban en el punto más lejano, volviendo el tiempo de viaje en 6 semanas.

A los tres días de que John salió del puerto, llego una transmisión de la Tierra, era el Médico que estaba a cargo de su Esposa, y le dio la peor noticia que él se pudo imaginar – Sr. Fitzgerald, a pesar de todos nuestros esfuerzos, de cuidados y medicamentos que le dimos a su Esposa, ella- El médico hizo una pausa pequeña, pero que a John le había parecido una eternidad – no lo logro, murió a las cuatro con treinta del día de hoy, Sr. Fitzgerald, en verdad lo lamento mucho, si existe cualquier cosa que podamos hacer por usted, por favor háganosla sab… – La comunicación había sido interrumpida.

Las lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos, se dirigió tambaleándose a su camarote, y se sentó sobre el sillón rojo que ahí tenia, coloco un pequeño dispositivo sobre el descansa brazo del sillón, conecto los auriculares y ahí se quedo sentado, escuchando la grabación una y otra vez, mientras sus ganas de vivir se desvanecían y su tristeza crecía y crecía con cada vuelta que daba la grabación.

La nave sin piloto perdió el rumbo y durante tres años no se supo que había ocurrido con ella, ni con su tripulación.

Vivencia Caotica [Remake ep.1 p.1]

“Cuando ya no hay sitio en el infierno, los muertos caminarán sobre la tierra”

Cuando era joven, la idea de ser un sobreviviente en un cataclismo apocalíptico rondaba mi mente, me gustaba fantasear en varios escenarios, pensar que es lo que haría y como lo haría, pero sin duda, uno de mis escenarios favoritos era aquel donde las personas se volvían seres inhumanos, sin conciencia, ni inteligencia, donde solamente las impulsaran sus instintos, ya sea por alguna enfermedad o por la ira de Dios.

Una cosa es cierta, siempre es mejor cuando lo imaginas, una vez que te encuentras en una situación de peligro, las acciones y los planes, simplemente no van como lo habías pensado, y eso fue exactamente lo que me ocurrió.

Tepic solía ser una ciudad tranquila, no contaba con nada en especial, las calles, los edificios, las personas, todo era ordinario, todo estaba sometido al mismo régimen al que esta cualquier ciudad en crecimiento, ¿Por qué ocurrió esto? ¿Por qué esta pacifica ciudad fue condenada a vivir un infierno qué, por leyes naturales, no debería existir?

Recuerdo claramente el día que todo empezó, el día que marco la existencia de millones de personas encaminándolas a un horrible destino, dándoles un oscuro futuro donde la supervivencia era la única opción.

Era de noche cuando la noticia se comenzó a esparcir, nadie le tomo la importancia que tenia, todos
pensamos que solo se trataba de una nueva banda de jóvenes que querían hacerse los valientes aterrorizando la ciudad, tratando de dejar su huella en la historia.

Los noticieros locales daban poca información, una cobertura de los hechos que dejaba mucho que desear, los periódicos por otra parte, eran amarillistas, siempre exagerando la mentira, pero ambos tenían la razón en una cosa, algo extraño estaba pasando, esto era más que una banda de anarquistas haciendo disturbios.

Las noticias se enfocaron en una serie de eventos acontecidos en una de las colonias más peligrosas de Tepic, la 2 de Agosto. Se decía que esta banda sin ninguna clase de escrúpulos atacaban a sus víctimas, no golpeándolas, no les disparaban, el modo en el que operaba era burdo, como si de animales se tratara, fueron una docena las personas hospitalizadas con heridas graves y otros que simplemente murieron, el ataque consistía básicamente en: el grupo se acercaba a una persona, la mordían sin parar, y después de que la víctima ya no oponía resistencia, se iban en busca de otra, ¿Por qué no terminar el trabajo sucio? ¿Por qué simplemente no matarlas sin la necesidad de hacerles tanto daño?

Debió parecerme obvio, pero lo deje pasar, mi indiferencia hacía estos hechos fue mi más grande error.

Los ataques se fueron haciendo cada vez mas y mas frecuentes, se comenzaron a presentar en otras zonas de la ciudad, las noticias especulaban sobre una secta satánica, y algunos se lo atribuían a una enfermedad mental por el tipo de ataque que realizaban.

La policía incremento la vigilancia, se pusieron cámaras en toda la ciudad, los sonidos de las patrullas yendo y viniendo era algo de todo el día. Muchos individuos fueron capturados, pero no pudieron obtener ninguna declaración, las autoridades daban informes a los noticieros de que dichos individuos parecían bestias, carentes de inteligencia, sentido común o conciencia, era como tratar con animales, afirmaban.

¿Qué era lo que estaba sucediendo? Nadie, absolutamente nadie se percato del peligro latente en la ciudad.

Los hospitales donde fueron llevadas las víctimas de estos ataques reportaban que estás se habían convertido en seres similares a sus atacantes, tenían que permanecer atadas a las camillas, lo irónico del caso, es que nadie, ningún médico, ninguna enfermera se percato de los signos vitales, nadie les tomo importancia, se concentraron mas en tratar de contenerlos que en estudiarlos, y fue entonces cuando todo se fue al demonio.

Pasaron pocos días, los noticieros daban cortes informativos, la situación en la ciudad era ya una emergencia nacional, pero el gobierno no dio auxilio a esta ciudad en vías de extinción.

En los periódicos y en las noticas, se dieron consejos para mantener a salvo y tranquilos a los ciudadanos, cubrir puertas y ventanas, solo salir cuando era absolutamente necesario, en caso de toparse a un individuo que presentara características de daño mental, huir, si en la colonia se presentaban ataques, dar informe a la policía.

Las autoridades no se daban abasto con la enorme cantidad de reportes de estos incidentes, ya no solo lo veías en las noticias, sino fuera de tu casa, a unos pocos metros.

La situación llego a tal extremo, que ya no detenían a las personas, les disparaban repetidamente hasta que caían muertas.

Se anuncio toque de queda, cualquiera que estuviera fuera después de las veinte horas, les dispararían sin piedad alguna.

Las calles principales eran un matadero, los enfrentamientos de la policía contra estos enfermos mentales dejaban un saldo de muertos incuantificable, y por unos días la situación parecía estar controlada.

Pero no contaban con algo, esta enfermedad mental, o física o lo que fuera, se esparcía como moscas. Poco a poco las autoridades fueron cediendo, los gobernantes, los presidentes huyeron despavoridos, los principales jefes de la policía se quedaron al pie del cañón hasta el final. Un final que a nadie le gusto.

Lo último que se anuncio fue acerca de un punto de reunión, la ultima resistencia contra estos seres del infierno, la policía acordono la zona, y comenzaron a recibir a todas las personas, era obligatoria la asistencia, pasaron de casa en casa, con cientos de camiones, subiendo miles de personas para llevarlas al punto de reunión, yo no fui, me escondí en mi hogar, esperando no ser encontrado ni por las autoridades, ni por estas creaturas. Afortunados aquellos los que lograron salir de la ciudad antes del bloqueo de carreteras. Los días previos fueron terribles, pero el infierno apenas comenzaba.

John y el Parrandero.

John miraba por la ventana de su nuevo hogar, no podía esconder la felicidad en su rostro, era obvio que a John le gustaba la idea de vivir solo, en un lugar que estuviera acondicionado a sus gustos y sus necesidades mas básicas e instintivas (Un refrigerador, un baño y una cama, para aquel despistado, la cama cumple una función que va mas allá de dormir… En realidad va antes, pero ¿A quién le importa?)

John, como de costumbre (En realidad una nueva costumbre) suele pasearse desnudo por la casa, hasta que un día, un buen día, la vida le dio la espalda (Este al ser un poco torpe, claro, el era torpe, le falto una computadora con internet como necesidad básica e instintiva, no hizo lo que cualquier persona con sentido común haría, algo que no puede ser redactado y queda a la imaginación del lector), se clavo una aguja, pero no en el pie, ni tampoco en la mano, en una nalga, la nalga izquierda (Si quieren mas detalles era una nalga muy peluda, mas peluda que la cabeza del escritor, aunque, casi cualquier cosa tiene mas pelo).

John se sentía desconsolado, triste y deprimido, fue entonces que llamo a su amigo de parranda (Para aquellos desinformados, Parranda es la capital de Uganda), Obote acudió rápido al llamado de su amigo, y al llegar, John le pidió (Por todo aquello que es divino, cualquier clase de alcohol procesado y embotellado para su consumo personal, ya que John pertenece a los Alcohólicos[Acólitos]del Vaticano) que por favor le quitara la aguja que se había encajado en su horrible nalga.

Obote accedió con la condición de que nunca jamas le volviera a pedir un favor (Por que claro, Obote era un alcohólico en rehabilitación y al escuchar las palabras alcohol, procesado, consumo, personal en la misma frase hacia que babeara como un perro al mirar un filete sirloin fuera de la carnicería o lo que es igual a que un perro imaginara que esta frente a una carnicería mirando un filete sirloin).

Fue una tarea difícil en particular, era similar a buscar una aguja en un pajar, pero en este caso la aguja era, efectivamente una aguja y el pajar era efectivamente un pelusal que cualquier gato aborrecería lamer (Y eso que los gatos suelen lamer un pelusal, pero el propio, por eso les produce asco pensar en cualquier otro pelusal). Después de sabrá Dios cuantas horas (Por que Dios lo sabe todo, así que deja de pensar de forma morbosa en la nalga peluda de John, o en tu vecina que en este momento se esta cambiando desnuda frente a su ventana… Ahh te cache, volteaste a ver pillín) Obote logro encontrar la aguja, y la saco con sumo cuidado, intentando no arrancar un solo pelo del trasero apestoso de John (Por que me falto decir que era apestoso) ya que el, tiene sumo cuidado con los pelos de su trasero (La mitad de su crema Sedal chinos rebeldes, se va en su trasero, la otra contra los mafiosos asiáticos que viven a dos puertas de su casa).

Una vez que John dejo de sentir ese intenso dolor en su trasero (¿En serio quieren que describa de nuevo el trasero de John? ¿No? Bueno, por que había olvidado que ademas de apestoso y peludo, tenia liendres) dejo escapar un gran suspiro (Para desgracia de Obote, fue uno de esos suspiros ruidosos y apestosos), John quedo eternamente agradecido a su amigo de Parranda (Uganda, recuerden, Uganda) y le invito un par de cervezas lights (Si, esa abominación), Obote encantado acepto, y juntos fueron a tomar un cafe (La cervezas lights dejaron de producirse en el 56 por que resulto ser mas dañino que el alcohol dado su efecto placebo).

Y esa amigos, es la historia de John y Obote, un parrandero muy amable.

Vivencia Caotica VII

http://www.fileden.com/files/2008/2/18/1768147/05-because_of_ghosts–no_stars_in_tokyo-aes.mp3″

Estaba corriendo, intentando escapar de ellos, mi familia y amigos persiguiéndome, tratando de alcanzarme para darme muerte, a los lados, grandes muros de ladrillos, frente a mi, un largo pasillo que parecía no tener fin, seguía corriendo, volteaba para atrás y solo los veía a ellos. Lágrimas rodaron por mis mejillas, me detuve de golpe. Agonía, tristeza, desolación, soledad, no podía mas, era demasiado, me hinque y comencé a golpear el suelo con furia, un ahogado grito salio de mi boca, me alcanzaron.

Desperté, y me quede ahí, contemplando un punto del techo, sin parpadear, con la respiración lenta, no se cuanto tiempo paso para que yo recobrara conciencia.

Me senté de nuevo en la escalera, incline mi cabeza, una gota cayo sobre la alfombra, lleve mi mano hasta mi rostro y limpie las lágrimas, las primeras desde que todo esto empezó, y creo que no serán las ultimas. Y estando ahí sentado, tome un cigarro de mi mochila y lo encendí. Pasaron no mas de dos minutos cuando me levante, apague el cigarro, y baje al primer piso.

Mi dotación de comida era escasa, por no decir nula, decidí entrar de nuevo a la cocina, casi en contra de mi voluntad. No quería ver de nuevo lo que ahí se encontraba, no quería presenciar otra vez esa escena, pero tenia que hacerlo, tenia que buscar ahí dentro mas alimento, me arme de valor, tape mi nariz y boca con la manga de mi camisa, y entre.

Una vez que encontré algo de alimento, salí de ahí con rapidez, una vez afuera conté lo que saque, un par de latas de atún, una lata de elotes, una mas de chicharos, zanahoria y otra cosa, un paquete de galletas y un jugo de manzana en lata. Había mas, mucho mas, pero decidí solamente tomar eso, no resistí estar ahí mas tiempo.

Todo lo metí inmediatamente a mi mochila, salí a la cochera, parece ser que los come carne habían desistido de su vano intento de abrir la puerta, gire mi vista a la camioneta, y la observe a detalle, aparentemente esta familia había usado la misma técnica que Jaime, las llantas tenían rastros de sangre y un gran rayón del lado del conductor había arruinado la pintura, un cuarto roto y la defensa un poco abollada. Entre a la casa de nueva vuelta para buscar las llaves, busque en los lugares mas obvios para colocar unas llaves, no encontré nada, busque en la mesa de centro, algún objeto donde se cuelgan las llaves, debajo de los sillones, nada, no había nada. Respire hondo, y ese olor de muerte me dio una idea, una muy escalofriante.

Volví a tapar mi boca y nariz. me dirigí hacia la cocina de nueva vuelta. Me había abstenido de contar que fue lo que vi, pero me parece que tendré que hacerlo. Abrí la puerta y ahí estaban, tres cadáveres mutilados, un hombre de mediana edad, una mujer que asemejaba ser solo un poco mas joven que el hombre, y el niño. Los tres con grandes cortes transversales en el pecho, sus caras completamente rasguñadas, el tronco del varón tenia una herida en el pecho, estaban acomodados de una forma peculiar, “sentados” en las sillas completamente desnudos, alrededor de la mesa, los brazos y las piernas estaban sobre la mesa, habían sido cortados de sus cuerpos, había sangre en el suelo, en la mesa, en las sillas, sobre las paredes, huellas de pisadas por todas partes, busque sus ropas, estaban amontonadas en una esquina del cuarto, busque el pantalón, y el sonido de las llaves, metí mi mano en la bolsa, ahí estaban las llaves, me las eche a la bolsa, y antes de salir decidí dar un vistazo mas, era curioso, la tétrica escena de la familia disfrutando su alimento había desviado mi atención completamente, al fondo había una puerta de madera, me acerque con cautela, intentado respirar lo menos posible, había huellas en dirección de la puerta. La abrí.

Del otro lado había un patio no muy grande, pero tampoco muy chico, al fondo, no mas de diez metros había un tejaban, el rastro de sangre llegaba hasta ahí. Camine con paso lento, del cinturón tome la pistola, le quite el seguro y la empuñe con fuerza, había una gran cantidad de cajas, de aparatos extraños y artículos de jardinería, me introduje dentro del tejaban, la vi, ahí estaba acostado boca abajo el cuerpo de la hija quede detrás de el, mirándolo fijamente, que extraño, no parecía muerto. Le dí un empujón con el pie, y se movió, no había muerto, estaba ahí, recostada, dormida, quizás inconsciente, volví a darle un empujón pero ahora con mas fuerza, sacudió la cabeza y abrió los ojos, al verme, se sorprendió, se arrastro lejos de mi, como si me tuviera miedo. Extrañado me acerque hacia ella.

-¿Estas bien?
-¡Tu! ¿¡Quien eres tu!?
-Un sobreviviente, dime, ¿Te encuentras bien?
-Callate… Callate… ¡CALLATE! ¡CALLENSE TODOS!

Cuando escuche, quede sorprendido, dí un par de pasos para atrás, y ella seguía diciendo lo mismo, cada vez con mas fuerza.

-¡Ten calma!-, le dije -¿Sabes donde estas?, ¿Sabes que ha ocurrido?- pero mi esfuerzo por calmarla y obtener información fue inútil ella seguía diciendo lo mismo una y otra vez, intercalando el timbre de su voz, es inútil quedarme ahí, pero tampoco puedo dejarla a su suerte. Me quede parado ahí por un par de minutos, dí un par de pasos, ella se levanto abruptamente, volteo a todos lados, dio un par de pasos adelante y luego retrocedía, no sabia que hacer, nunca había tenido trato directo con alguien que tuviese una enfermedad mental, la mire, ella se percato de que la estaba mirando, giro su vista, y se quedo viendo un punto fijo, voltee hacia donde ella estaba mirando, un machete, ella estaba a dos metros aproximadamente de mi, con velocidad se dirigió hacia el, lo tomo, alzo su mano y dirigió el golpe contra mi. Fue un movimiento inesperado, por una fracción de segundo logre echarme para atrás, evitando que me golpeara, aventó el cuchillo y se me lanzo. Estaba algo confundido, ella tomo ventaja de mi, y logro tirarme al pasto y empezó a apretar mi cuello no podía hacer nada, me tenia sometido sus piernas estaban sobre mis brazos, sus ojos, mirando fijamente los mios, una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro, forceje, yo tenia mas fuerza que ella, me costo algo de trabajo pero logre libere mi mano, cada segundo que pasaba sin aire me orillaba a un estado de inconsciencia e inclusive la muerte, entonces con mi brazo liberado logre darle un golpe en la sien, ella soltó mi cuello y se llevo las manos a la cabeza, grito con fuerza, y volvió su mirada hacia la mía, intento nuevamente asfixiarme, pero tome sus manos y gire mi cuerpo, logre sacar el otro brazo, busque la pistola, no estaba ahí, sus manos chocaron contra las mías, no era muy fuerte, pero ella tenia ventaja por estar encima de mi, junte sus manos, la tome de las muñecas, las apreté con mi mano izquierda y tuve la oportunidad de usar la derecha, le dí un golpe en la nariz, empezó a escurrir sangre, le dí otro golpe, y otro hasta dejarla fuera de combate, su cuerpo desfalleció sobre el mio, me la quite de encima, y me levante, busque la pistola, no me dí cuenta cuando la solté, estaba a metro y medio de donde fue la pelea, me agache para recogerla.

Un fuerte golpe en mi cabeza me dejo aturdido, camine a gatas rápidamente y me dí la vuelta, ella se dirigía hacia mi, -¡TE ODIO!-. Dijo. Apunte, y dispare. Su cuerpo cayo de nueva vez sobre el mio, su rostro frente al mio, sus ojos llorosos, y los mios llenos de horror. Movió su mano, estaba temblando, acaricio mi mejilla y dijo – Gracias…-. Ella había muerto.
Es una de las escenas que jamas podre olvidar, la primera vez que asesine,

Después de todo eso, fui a recoger el machete, y salí de ahí corriendo. Un sentimiento de culpa inundaba mi persona, la había asesinado, le había quitado la vida a una persona, fue en defensa propia, lo se, instinto de supervivencia, intente ya no pensar en eso, solo me distraía de mi objetivo, sobrevivir.

Fui directamente hacia la camioneta, la abrí, y aventé mi mochila dentro de ella, comprobé cuanta gasolina tenia, medio tanque, perfecto. Fui hacia el cancel, quite las cajas con sumo cuidado, y abrí el candado, y abrí solo un poco las puertas del cancel, los comecarne se habían dado cuenta de todo ello, y comenzaron a acercarse a paso veloz, fui rápidamente a la puerta de la camioneta, la encendí, era automática, la puse en reversa y acelere.

Las puertas se abrieron de golpe, empujando a una grupo de comecarnes que se habían aglomerado ahí, arrolle otro pequeño grupo, gire el volante y acelere.

Vivencia Caotica VI.

Espere un par de minutos para que el asco desapareciera, cerré los ojos, me concentre en cualquier cosa que fuese diferente a lo que había visto ahí dentro, trague un poco de saliva y seguí mi recorrido por la casa.

Con el cuchillo empuñado, me dirigí hacia las escaleras, y las subí cuidadosamente. Me pegue a la pared mientras subía, por aquello de que nunca se sabe cuando algo te puede dar una sorpresa por la espalda, la luz entraba por una pequeña ventana que se encontraba en la pared donde terminaban las escaleras.

Una vez que estaba en el segundo piso, observe con detalle el lugar. Un pequeño pasillo alfombrado, cuatro puertas, dos a la derecha, una a la izquierda y una mas al fondo. Camine lentamente hacia la primera puerta de la derecha, la primera en mi recorrido. Con gran sigilo tome la perilla, y la gire cuidadosamente. El lugar estaba tan quieto, que podía escuchar los pernos y el engranaje al momento de girarla. Y la abrí. Asome temerosamente la cabeza por el marco de la puerta, emane un leve suspiro. Era la habitación de un infante varón. Me metí en el cuarto, y mire a mi alrededor.

Era un cuarto pintado de azul, con manitas de varios colores a una altura de un metro aproximadamente, había una pequeña cama esquinada, desatendida. A mi alrededor juguetes tirados, monitos de acción, carritos, crayolas, papel, y en frente el ropero, pequeñas prendas se dejaban ver. -Nadie mas jugara aquí, ni se pondrá esa ropa-, pensé. Salí de la habitación, y seguí mi recorrido.

Era turno de la habitación de enfrente, esta vez, mas confiado, abrí la puerta sin sigilo ni cuidadosamente. La habitación de los padres. Una cama matrimonial, dos lamparas de mesa a su alrededor, paredes pintadas de café, un gran tocador frente a la cama, y a un lado de la cama el guarda ropa. Me introduje dentro de la habitación.

Lo primero que hice fue revisar los cajones de las mesitas donde se encontraban las lamparas. En el primero solo había un reloj sin batería, muy caro por el acabado y la marca, un paquete de condones, el cargador de un celular, y papeles. Me dirigí hacia la otra mesita, y no hubo gran diferencia, papeles, pastillas anticonceptivas, un collar, y una fotografía.
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