Hola de nuevo.

Alguna vez, este viejo blog me sirvió para desahogar mis penas y sufrimientos, mis opiniones y puntos de vista.

Ahora me encuentro retomando este viejo habito, lo estaré reactivando poco a poco, un par de entradas cada semana, la idea no es dejar que se pudra en el olvido.

La principal acción que haré, será subir las historias que he redactado (Algunos se complacerán en saber que estoy reescribiendo Vivencia Caótica, apenas terminé de la primera entrada).

Eso sería todo por el momento, bienvenidos de vuelta.

¡Hasta la próxima!

La silla vacía.

Nick se encontraba trabajando en el estudio, estaba próximo a terminar el proyecto que le habían encomendado. Mientras trabajaba una dulce mezcla de música clásica sonaba a través de los parlantes de su computadora.

Su padre siempre le ponía obras de los grandes compositores del siglo XVIII. La obra que más disfrutaba eran las bodas de Fígaro, siempre le ponía creativo y de un excelente humor para trabajar.

Cada vez que escuchaba esta música recordaba una frase que su padre le mencionaba constantemente “Busca una mujer que disfrute de la música clásica, sin duda será una excelente compañera”, era un hombre muy sabio.

Emily también era gustosa de la música clásica, pero a diferencia de Nick ella disfrutaba más de las piezas de Beethoven, su favorita era Claro de Luna, aunque también disfrutaba mucho todas las sinfonías.

Emily estaba deleitándose con la novena sinfonía mientras preparaba una deliciosa cena, su madre le había instruido desde pequeña en arte culinario, y ella había aprendido todas sus recetas y secretos, inclusive llegó a mejorar el sabor de algunos de los platillos. Siempre que cocinaba algo suculento recordaba una frase que su madre solía utilizar mucho “El camino más corto al corazón de un hombre es por su barriga”, era una mujer muy sabia.

Estaba por terminar, solo añadió los toques finales, una pizca de esto, una pizca de aquello, y lo dejo cocer a fuego lento para que tomara un placentero sabor.

Después de un par de minutos, Emily apagó el fuego de la estufa, colocó la mesa y sirvió el sabroso platillo.
Nick miro la hora en el reloj que colgaba en su pared, ya era tiempo de cenar. Realizo un par de pequeños ajustes a su proyecto, y una vez que terminó se dirigió a la planta baja.

Atravesó con indiferencia el comedor yendo directamente a la cocina, de la alacena sacó una sopa instantánea, le puso agua y la introdujo en el microondas. Una vez que estuvo lista la vació sobre un plato hondo y se dirigió al comedor.

Emily se encontraba disfrutando de la cena que había preparado, contemplando con ojos tristes la silla vacía frente a ella.

Nick tomó asiento y comenzó a enrollar la sopa en el tenedor mientras miraba con aflicción la silla vacía frente a él.

Ambos sintieron una profunda soledad.