Vivencia Caotica V

Me marche, me di la vuelta y los abandone a su suerte, o quizá me abandone a mi mismo, no lo se, pero creo que pasara tiempo hasta que vuelva a encontrar a otra persona viva en esta ciudad.

Camine por los techos, mire hacia el horizonte, lo único que vi fue una ciudad, destruida. Quizá lo único vivo a varios kilómetros era yo, y esa familia a la que había dejado atrás. El panorama era terrible, se podía ver a la lejanía incendios, que despedían un humo de color negruzco, calles parcialmente pobladas, lo que ahí caminaba ya no pertenecía mas a este mundo, era una aberración, rompiendo las reglas de la naturaleza. Lo muerto estaba vivo, lo vivo estaba muerto.

Seguí mi camino, hasta encontrar un lugar por donde bajar a la calle, saque el cuchillo y un cigarro que guardaba en mi mochila. Encendí el cigarro, empuñe el cuchillo y me dispuse a bajar. Un pequeño salto de una altura de no mas de dos metros fue mas que suficiente para tocar tierra. La calle estaba sola, por eso decidí bajar ahí, no se encontraba nada, mas que un par de vehículos abandonados, charcos de sangre y uno que otro cuerpo mutilado. Con cuidado me acerque hacia un automovil. Lo inspeccione por dentro y por fuera. Una ventanilla estaba rota, y tenia una llanta ponchada. Tenia las llaves pegadas, -“Veamos que tan irónica esta la situacion”-. Gire la llave, el auto despidió un seco zumbido (El clásico zumbido que suena cuando abres el switch) y si, la situación era muy irónica. Tanque lleno, batería cargada. Pero un auto sin una llanta no es un buen medio para avanzar, además de que tenia la ventana quebrada. Si hubiese querido andar en extremo lento y que esas cosas pudieran pararse aun lado del auto e iniciar una amable conversación conmigo, lo elegiría, pero como no quiero andar lento y no creo que se me acerquen, por que en vez de platicar conmigo, quieren masticarme. Apague el switch y me fui de ahí.

Termine mi cigarrillo, camine una o dos cuadras mas. Voltee a la derecha y a la izquierda, ¡Demonios! Había un pequeño grupo de esas cosas andando por ahí, pero no se percataron de mi estancia. Aproveche ese momento para irme hacia el lado opuesto sigilosamente. Paso a paso seguí mi camino, lento, cadencioso. Mire hacia atrás, y cual fue mi sorpresa al ver que venían hacia conmigo, un paso torpe, pero seguro, y cada vez abarcando mas terreno. Hice un conteo rápido, cuatro en pie y uno arrastrándose. El lugar estaba tan quieto, silencioso, los gemidos nauseabundos que producían con su lento andar era lo único que rompía con el silencio y la quietud. Me miraban, fijamente, esperando alcanzarme tarde o temprano, esperando poder encajar sus dientes en mi, esperando poder comer un trozo de mi carne.

Me eche a correr, seguí el camino que tenia pensando, corrí un par de decenas de metros, y di vuelta en una esquina, me frene, y cambie de dirección, volví a frenarme, di un par de pasos para atrás, hasta quedar en medio de la intersección de esas dos calles. Mi preocupación inmediata. Dos perros, y un zombie. Esos perros se veían terribles, alcanzados por un grupo de muertos vivientes, que comieron varias partes de ellos, pero dejaron lo suficiente para que estos pudieran volver de la muerte. Bien, ahora se algo mas, también ataca a los animales, hasta ahora perros. Por el otro lado, no difería mucho el panorama, solo que, aquí había mas muertos vivientes, no los pude contar, mas de diez, mas de veinte, quien sabe, lo único en lo que pensaba era como salir de ahí ileso.

Mire a todas partes buscando un lugar donde entrar. La suerte me sonreía, detrás de mi, había una casa, con un gran portón, y la puerta abierta, corrí rápido hacia ella, entre, e inmediatamente cerré la puerta.

Dentro de la casa, en lo que parece ser una cochera, había una camioneta, no se de marcas, ni nada de ello, solo se que esa camioneta podía ser mi próximo medio de transporte. Mire hacia los lados y encontré varias cajas grandes, pesadas, las moví hacia la puerta, he hice un bloqueo que acuantiaría, no por mucho, pero me daría el tiempo suficiente de planear algo.

Me quede ahí, observando la puerta. Escuchando los lamentos de esas pobres almas que aun vagan en la tierra de los vivos. Escuchando los golpeteos que le daban al portón y la puerta con gran insistencia.

Sacudí mi cabeza y entre de la casa. Un extraño olor invadía la escena, un olor reconocible, el olor de la muerte, el olor que despide un cadáver en estado de putrefacción. Me cubrí la nariz con la manga de mi camisa, y avance.

La casa era bonita, muy acogible, una sala con muebles decentes, y una mesa de centro, pinturas colgadas en las paredes pintadas de color beige, el olor se intensificaba a cada paso que daba, tenia miedo de lo que me encontraría si avanzaba mas, pero tenia que inspeccionar la casa para asegurarme que no hubiera mas peligro que el que se encontraba afuera. Camine hacia una puerta, el olor era mas fuerte y penetrante conforme me acercaba.

La abrí y quede estupefacto al ver lo que ahí se encontraba, salí de la cocina con un tremendo asco.

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