Vivencia Caotica III

No tuve mas remedio que quedarme ahí, saque una botella de agua de mi mochila y le di un par de sorbos, termine de fumar mi cigarro, me puse en pie, y observe el panorama.

Observe todo, de izquierda a derecha, arriba, abajo, y solo pude notar que mi suerte iba a cambiar, si, pero no a mi favor, vi mas criaturas, se acercaban a paso lento, ahora si estaba en un apuro.

Algo resonaba a lo lejos, un motor, el motor de una camioneta, acompañado de… Disparos, vaya creo que no debí aventurarme a decir que mi suerte era mala. La camioneta salio disparada por una calle que daba a la México, era una ford con un camper, y por las ventanillas se asomaba una pistola sencilla, creo que era una nueve milímetros, en fin, les hice señales, parece que funciono, el conductor de la camioneta era un hombre de unos cuarenta años y aun lado venia una señora de una edad similar a la del señor. El volteo a donde me encontraba y haciendo un ágil volanteo logro atropellar a un par de las criaturas que se amontonaban en donde estaba, el señor con gestos histéricos me indico que brincara al camper y que me sujetara bien. Y así lo hice. En cuanto caí en el camper, me puse pecho “tierra” y me aferre al filo del camper, dí una señal al señor y este acelero en dirección hacia palacio de gobierno.

La camioneta atraveso con gran velocidad las abandonadas calles de tepic, y en una calle secundaria a la avenida, dio una estrepitosa vuelta, el lugar estaba vacio, no habia zombies. El señor bajo la velocidad, y dio un par de vueltas, se detuvo, rapidamente se bajo y me dio la señal de que le acompañara, y asi lo hice, me baje, el estaba frente a una cochera. – Ayudame con la puerta -me dijo. Yo asentí con la cabeza, la puerta estaba pesada, con un gran esfuerzo y despues de haberle quitado algunos candados y cadenas, logramos abrirla, el me dijo que me metiera rapido, me puse en una parte donde no estorbara, el señor metio la camioneta y despues de ello, le ayude a cerrar la puerta.

Fue una suerte que pasaramos por ahi –Dijo el señor- de no haber sido asi, creo que estarias muerto –esbozando una pequeña sonrisa.
Si, creo que eso hubiera pasado -respondi- Por cierto, mi nombre es, y todos me dicen mister.
Mi nombre es Jaime, y ella es mi esposa, se llama Mary. -Dijo el señor mientras abrazaba a su esposa- Cariño, podrias venir aqui por favor, tenemos visita. – Grito Jaime.

Y fue entonces cuando la vi, una linda muchacha de unos 16 o 17 años, cabello negro y largo, le llegaba hasta media espalda, lasio, unos ojos pentrantes de color cafe, un color de piel moreno claro y su figura estaba bien definida, y lo mejor, se contoneaba al caminar.

Ella es mi hija, se llama Cleo. – Yo solo pude soltar una ligera mirada y despues sacudi la cabeza – El es pero todos le llaman mister – Levante la mano y salude de la forma que siempre le hago (Amor y paz).

Despues de las presentaciones, Jaime me dijo que si le ayudaba a bajar unas cajas que venian en la parte de atras, de la camioneta, le segui y bajamos unas dos cajas, llenas de alimento enlatado, agua, y menesteres femeninos. Los llevamos a la cocina.

-Debes estar exahusto – me dijo Jaime – Que tal si vas a dormir un poco al sofa. Yo asenti con la cabeza y me tire en el mueble y mientras contemblaba la decoracion me quede profundamente dormido.

La decoracion no era muy ostentoza, fotografias familia colocadas en las paredes, de color beige, el mueble en el que me quede dormido era de color cafe, en el centro de la sala habia una pequeña mesita con unas figuras de porcelana, los clasicos elefantitos, y al frente la television, algo inutil en este momento. Y aun lado un librero, repleto de libros.

Cuando desperte, el señor estaba sentado en un sillon a un lado, fumando un cigarrillo, habia pasado alrededor de una hora.

-Vaya, tienes el sueño ligero, apenas me encendi el cigarro, te despertaste.
-Parece ser, ¿puedo tambien?- Dije mostrandole mi cajetilla de cigarros.
-Adelante, – dijo sonriendo.

Tome un cigarrillo y lo prendí, mientras ambos fumábamos, Mary estaba en la cocina, preparando algo de comer mientras Cleo le ayudaba.

-¿Y que hacias ensima de ese camion?-me pregunto.
-Pues sali de mi casa, la verdad es que… Me llamara loco, pero, las peliculas me han enseñado muchas cosas, y una de ellas es que si no me muevo, tarde o temprano me aniquilaran.
-jajaja – Solto una estridente risa – Ya veo, tenemos aqui un cinefilo.
-jejeje asi es – Respondi.
-Nostros hemos estado aqui desde el comienzo…

Me acomode para escuchar un relato relativamente largo.

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5 Respuestas a “Vivencia Caotica III

  1. He decir que eres muy bueno contando historias, pues me tienes con la emoción aún de las anteriores partes de “Vivencia Caótica”, y claro con esta…

    ¡Estoy esperando a que continúes, me he quedado emocionada! Síguele, ¿sí? 😀

    [Ya era hora de que le continuaras]

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