Vivencia Caotica VI.
Espere un par de minutos para que el asco desapareciera, cerré los ojos, me concentre en cualquier cosa que fuese diferente a lo que había visto ahí dentro, trague un poco de saliva y seguí mi recorrido por la casa.
Con el cuchillo empuñado, me dirigí hacia las escaleras, y las subí cuidadosamente. Me pegue a la pared mientras subía, por aquello de que nunca se sabe cuando algo te puede dar una sorpresa por la espalda, la luz entraba por una pequeña ventana que se encontraba en la pared donde terminaban las escaleras.
Una vez que estaba en el segundo piso, observe con detalle el lugar. Un pequeño pasillo alfombrado, cuatro puertas, dos a la derecha, una a la izquierda y una mas al fondo. Camine lentamente hacia la primera puerta de la derecha, la primera en mi recorrido. Con gran sigilo tome la perilla, y la gire cuidadosamente. El lugar estaba tan quieto, que podía escuchar los pernos y el engranaje al momento de girarla. Y la abrí. Asome temerosamente la cabeza por el marco de la puerta, emane un leve suspiro. Era la habitación de un infante varón. Me metí en el cuarto, y mire a mi alrededor.
Era un cuarto pintado de azul, con manitas de varios colores a una altura de un metro aproximadamente, había una pequeña cama esquinada, desatendida. A mi alrededor juguetes tirados, monitos de acción, carritos, crayolas, papel, y en frente el ropero, pequeñas prendas se dejaban ver. -Nadie mas jugara aquí, ni se pondrá esa ropa-, pensé. Salí de la habitación, y seguí mi recorrido.
Era turno de la habitación de enfrente, esta vez, mas confiado, abrí la puerta sin sigilo ni cuidadosamente. La habitación de los padres. Una cama matrimonial, dos lamparas de mesa a su alrededor, paredes pintadas de café, un gran tocador frente a la cama, y a un lado de la cama el guarda ropa. Me introduje dentro de la habitación.
Lo primero que hice fue revisar los cajones de las mesitas donde se encontraban las lamparas. En el primero solo había un reloj sin batería, muy caro por el acabado y la marca, un paquete de condones, el cargador de un celular, y papeles. Me dirigí hacia la otra mesita, y no hubo gran diferencia, papeles, pastillas anticonceptivas, un collar, y una fotografía.
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